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Inteligencia colaborativa

Como tarea tenía que hacer un ensayo sobre los capítulos V, VI y VII de "Camino de Servidumbre", el best seller de Hayek. Pero, tras muchas vueltas, sigo notándolo débil.

La idea es que, si te interesa el tema, lo leas y me aportes tus opiniones.

Gracias!


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¿Cómo se pueden combinar de mejor manera las miles y millones de escalas valóricas de cada individuo dentro de una sociedad? Eso es lo que parece preguntarse Hayek en "Camino de Servidumbre" y a lo largo de toda su vida intelectual. Y su conclusión siempre es la misma: salvo en unas pocas cosas, no se puede.

Ganador del Premio Nobel por sus aportes a la teoría del ciclo económico (que sirvieron además para explicar la crisis del 29 y que han tenido un revival tras la Gran Recesión del 2008), Hayek expone cómo es que las miles de decisiones sobre la base del consumo y de los individuos deben ser tomadas por estos mismos, y no delegadas a una autoridad por la vía de un "acuerdo".

Hayek explica el error de confiar en un sistema de planificación central, y cómo la idea de que el individuo debe valerse de sus propias armas para actuar en el mercado y, por eso mismo, hacerse propio cargo de sus triunfos y derrotas en él, son la mejor opción como idea de sociedad: un liberalismo extremo.

Es lo que explica el intelectual y columnista David Gallagher, que señala  que para Hayek "cada individuo posee sólo un ínfimo fragmento de conocimiento, que le es dado desde su limitado rol y su particular ubicación geográfica. Por definición, entonces, a ningún individuo le está dado el conocimiento en su totalidad. Sólo el mercado, a través de sus procesos de ensayo y error, es capaz de ir filtrando el conocimiento más relevante" (Gallagher, 2009).

Hayek postula que es imposible que una sola institución realice una completa escala valórica que involucre a la mayoría de los individuos de la sociedad. Según él, es "imposible la tarea del planificador central. O la de cualquier economista que, actuando como si la economía fuera una ciencia exacta, deposita un exceso de fe en sus modelos matemáticos. Éste es un iluso, porque no hay modelo capaz de captar todas las variables relevantes y, además, porque, entre éstas, las más importantes a veces ni siquiera son medibles" (Gallagher, 2009).

Según él, la idea del "acuerdo" y de una autoridad que distribuya y administre sobre la base del "bien común" sólo será útil para una minoría, que si bien puede llamarse de distintas maneras, parte de la base de que está formada por personas, que no pueden establecer una escala valórica más amplia que las que le dan sus posibilidades. Y estas posibilidades siempre serán menos que las de miles y millones de personas.

Además, dice Hayek, el acuerdo sólo "se limita a las esferas en que el 'acuerdo' existe".

"No es sólo que carezcamos de una escala de valores que lo abarque todo, es que sería imposible para una mente abarcar la infinita variedad de diversas necesidades de las diferentes personas que compiten por los recursos disponibles y asignar un peso definido a cada una", dice Hayek, quien complementa explicando que "la organización así formada [que será la que decidirá qué acuerdo tomar] no deja de ser una "persona" entre otras; en el caso del Estado, mucho más poderosa que cualquier otra, cierto es, pero también con su esfera separada y limitada, sólo dentro de la cual son supremos sus fines".

Es por esto que para Hayek son tan peligrosos los sistemas que proponen la planificación central. Incluso las democracias pueden ir hacia la dictadura, decidiendo, planificando y redistribuyendo, sin que las personas puedan por si mismas decidir.

En ese sentido, el pensar en planificar (desde la economía o a la misma economía) lleva al régimen a ser totalitario (a pesar de ser concevido como democrático), pues quita la capacidad del individuo de competir por su propio bienestar, en pos de un bienestar de "acuerdo" denominado "bien común". Un bien común que no es el óptimo individual.

Así, e igualando el pensamiento de Hayek en el ámbito de la planificación con su teoría monetaria, es que la planificación surge como tal a raíz de una serie de reglas fijas, que producen certidumbre y, por lo tanto, limitan la libertad.

Por eso, no pocos dudan en decir que esta autoridad dictatorial no sólo limitaba la libertad, sino que llevaba a la economía a la crisis. Desde su punto de vista, las autoridades son las que favorecen el ciclo económico, y principalmente –a través de las tasas de interés principalmente– hacen que las burbujas crezcan y que las crisis sobrevengan, irremediablemente.

 Por esto, Hayek cree que el definir todo y, más aún la economía, por medio de peritos técnicos y legislación que lleva hacia la certidumbre no sólo limita la libertad –pues no piensa en la necesidad individual sino que en el "acuerdo–, también establece una parcialidad, pues sobre la base de la ley la autoridad deberá elegir una opción que tomar, y al tomarla pasará a ser parcial.

Esta parcialidad, dice Hayek, hace que la autoridad se vuelva dictatorial.

"El precio de la democracia es que la posibilidad de una control explícito se hallan restringidas a los campos en que existe un verdadero acuerdo y en que en algunos campos las cosas tienen que abandonarse a su suerte. Pero en una sociedad cuyo funcionamiento está sujeto a la planificación central, este control no puede quedar a merced de la existencia de una mayoría dispuesta a dar su conformidad", dice Hayek.

Por eso es que Hayek propone la idea del "Estado Mínimo", en donde la autoridad sea cada vez más pequeña, dejando todo en manos de los privados y aborreciendo las intervenciones sociales. Este estado mínimo sólo debería operar en las funciones donde cuyo ejercicio por parte del Estado logre prácticamente la unanimidad de sus ciudadanos.

Por eso, la decisión individual es lo que, según Hayek, es más relevante. Esto plantea una fuerte  diferencia con John Maynard Keynes, y una gran similitud con Adam Smith. Sin embargo, el mismo Hayek plantea una diferencia con el padre de la "mano invisible": "La cuestión de si el Estado debe o no debe 'actuar' o 'interferir' plantea una alternativa completamente falsa, y la expresión laissez-faire describe de manera muy ambigua y equivoca los principios sobre los que se basa una política liberal".

Lo importante, dice Hayek, "es si el individuo puede prever la acción del Estado y utilizar este conocimiento como un dato al establecer sus propios planes, lo que supone que el Estado no puede controlar el uso que se hace de sus instrumentos y que el individuo sabe con exactitud has dónde estará sorprendido contra la interferencia de los demás, o si el Estado está en situación de de frustrar los esfuerzos individuales".

Entonces, ese estado, que no necesariamente debe desaparecer, en su campo de acción debe proporcionar certidumbre, transparencia e información. Hacia allá apunta la mayoría de su pensamiento, que también quedó plasmado en Chile, un país donde las ideas de la Sociedad Mont Pelerin, que fundó junto a Ludwig Erhard, Jacques Rueff, Ludwig von Mises, Milton Friedman y Karl Popper, entre otros.

 

 Referencias

Gallagher, D. (13 de Marzo de 2009). Hayek y la venganza del Mercado. El Mercurio , pág. A3.

Hayek, F. (2007). Camino de Servidumbre (2007 ed.). Madrid: Anaya.

Mouffe, E. L. (1987). Hegemonía y radicalización de la democracia. En Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la Democracia. (págs. 167-217). Madrid: Siglo XXI Editores.

 


2 comentarios:

Unknown dijo...

No es un ensayo, es un reporaje descriptivo. Tienes que pontenciar la idea central, porque no se distingue.

Anónimo dijo...

Coincido con "nada"... la verdad tiene bien poca estructura de ensayo. Los argumentos son muy buenos en cuanto al tema pero no esta definida la hipotesis que pretendes defender, porque al final esa es la base de un ensayo.
En todo caso me gusto mucho el tema, si le arreglas un par de cosas en cuanto a la estructura va a quedar bastante mejor.
Saludos

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